Ginkgo, acuarela y resistencia

 Al principio del otoño paseando, me encontré una hoja de Ginkgo. La verdad, nunca me había fijado en que había estos árboles por aquí. La guardé entre las páginas de un libro para que se secase, ¿quién no ha hecho eso alguna vez?.

Rama de hojas de Ginkgo, acuarela

Hace unos días, casualmente, volvió a aparecer y sentí que tenía que ser la protagonista de mi próxima acuarela. Mientras pintaba, no dejaba de pensar en su historia: una especie que es capaz de resistir eras enteras y sobrevivir a lo que parece imposible.

Recreación digital de acuarela de Ginkgo original en una mesa de trabajo

A simple vista el Gingko no tiene la rudeza de otros árboles. Sus hojas en forma de abanico son delicadas y bailan con cualquier brisa.  Es precisamente ahí donde reside su gran lección: la fuerza no siempre es lo que aparenta, pues muchas veces resistir no es luchar, sino saber permanecer.

Acuarela original de Ginkgo con marco

Puedes ver mucho más en https://nosinfieltro.blogspot.com/


Comentarios

Norma2 ha dicho que…
Dina Gracias por pasar a saludarme. Te comento que frente a mi casa hay un ginkgo. En otoño con sus hojas tapiza el suelo de un hermoso color amarillo y te dará ganas de plasmarlo en una pintura . Es el primero en perderlas y el primero en anunciar que pronto llega la primavera. Te recomiendo que vayas a verlo a principio del otoño, cuando cuando sopla el viento sus hojas volando, parecen mariposas.
Un abrazo
Isabel para ALROMASAR ha dicho que…
Ha quedado ideal.
Besitos

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